Resum
El VIH se ha transformado en una condición crónica; no obstante, el malestar emocional (depresión, ansiedad, estrés y estigma) persiste y puede comprometer la adherencia al tratamiento antirretroviral y la calidad de vida. La terapia cognitivo-conductual (TCC) muestra eficacia para reducir síntomas y fortalecer conductas de salud, pero su foco predominante en déficit puede limitar la consolidación de recursos psicológicos sostenibles. La psicología positiva (PP) aporta intervenciones basadas en fortalezas, afecto positivo y sentido, con potencial para mejorar afrontamiento y apoyo social y para modular rutas psiconeuroinmunológicas vinculadas al estrés crónico. Objetivo: sintetizar críticamente la evidencia y proponer un modelo integrador TCC–PP aplicable a personas que viven con VIH, orientado a ir más allá de la reducción del malestar. Metodología de revisión: revisión documental integrativa (2000–2025) en bases biomédicas y psicológicas (PubMed/MEDLINE, Scopus, PsycINFO y Google Scholar), priorizando metaanálisis, ensayos controlados y revisiones; la síntesis se organizó mediante triangulación temática en tres ejes: clínico-conductual (TCC), salutogénico (PP) y mecanístico (psiconeuroinmunología). Análisis teórico: la integración propone módulos TCC (psicoeducación, reestructuración cognitiva, activación conductual, afrontamiento y adherencia) y módulos PP (gratitud, savoring, fortalezas, significado/propósito y compasión), articulados por mediadores transversales (autoeficacia, regulación emocional, apoyo social y disminución de carga alostática) con desenlaces centrados en la persona (bienestar, calidad de vida y autocuidado). Conclusiones: se recomienda evaluar empíricamente el modelo en atención real (tarea compartida y telepsicología), con medición estandarizada de adherencia y resultados de salud mental y bienestar.