Resum
El estigma hacia las personas con VIH persiste como un problema de salud pública que afecta la dignidad, el bienestar psicológico y la convivencia social. Más allá de los avances biomédicos, en la vida cotidiana continúan circulando mitos, prejuicios y formas sutiles de discriminación que influyen en la calidad de vida y en la búsqueda oportuna de atención. Este artículo propone comprender el estigma comunitario como un conjunto de creencias y prácticas que se reproducen en espacios familiares, laborales y sociales, generando miedo, silencio y retraso en la detección. Desde una perspectiva basada en evidencia, se presentan acciones cotidianas para reducirlo: uso de lenguaje respetuoso, corrección de mitos, protección de confidencialidad y la respuesta ante comentarios estigmatizantes, se sostiene que pequeñas intervenciones en la vida diaria pueden contribuir a entornos más inclusivos y favorables del cuidado oportuno.