Resumen
El ingreso en un establecimiento penitenciario,
como detenido o preso, puede ser uno
de los momentos más traumáticos para la vida
de una persona pues se le va a privar de uno de
los derechos fundamentales más básicos, como
es la libertad personal o libertad de movimiento
(art. 17 de la Constitución Española). No obstante,
siguen intactos el resto de los derechos
civiles, políticos, económicos, sociales y culturales
cuando sean compatibles con el objeto
de su detención o el cumplimiento de la condena
(art. 4 del Real Decreto 190/1996, de 9 de
febrero, por el que se aprueba el Reglamento
Penitenciario [en adelante RP]).