Resumen
La infección por VIH en población pediátrica ha disminuido su incidencia gracias a las medidas de control de transmisión vertical como TAR en la gestación y en el recién nacido. También ha mejorado considerablemente su evolución gracias al TAR y al uso de formulaciones pediátricas adaptadas para esta población. Este cambio en la epidemia de VIH en población pediátrica ha modificado el perfil de los niños y adolescentes con infección VIH (CALHIV). No obstante, aun con buen control inmunológico y virológico los CALHIV requieren seguimiento médico estrecho, pudiendo presentar mayor riesgo de enfermedades inmunoprevenibles o siendo más vulnerables a nuevos patógenos. Además, no existe tratamiento curativo, y la infección se ha convertido en una enfermedad crónica. En general presentan buen pronóstico y buena calidad de vida si existe buena adherencia al TAR, pero esto no siempre ocurre: el diagnóstico puede ser tardío o el rechazo al TAR estar presente, y la infección evolucionar a formas graves, con un desenlace fatal y fallecimiento de los pacientes…