Resumen
La reciente nube de cenizas volcánicas sobre Europa les ofreció a los
viajeros varados una idea de cómo te sientes al querer ir a algún lado y no
poder. Para los muchos millones de personas que viven con el VIH en todo
el mundo, las restricciones de viaje constituyen un recordatorio diario de
que no tienen la libertad para circular internacionalmente, o lo que es aún
peor, que quizás tengan que irse del lugar que consideran su hogar.
Unos 51 países, territorios y zonas actualmente imponen alguna forma de
restricción a la entrada, la estancia y la residencia de personas debido a su
estado serológico respecto al VIH. (Extraído de la introducción)